Un Mundo Sin Barreras

Conferencista: Fernando Apan

Tiempo aproximado: 1:30, + preguntas y respuestas.

Materiales requeridos:

Descripción:

Debido a los retos que la vida me ha presentado, me he visto en la necesidad de  transmitir a jóvenes, niños y adultos un testimonio de vida desde mi perspectiva como músico y persona ciega.

Desde muy niño, me he percatado de que la mayoría de nosotros nos ponemos limitantes que nos impiden desarrollar nuestras actividades, crecer y por consiguiente, nos impiden ser mejores personas. Tenemos temores, prejuicios y toda una serie de barreras que no nos son impuestas al nacer, somos nosotros los encargados de creer que hay imposibles.

En mi familia ha habido muchos retos que enfrentar. El más importante creo yo, fue el día de mi nacimiento, cuando el médico les dijo a mis padres que yo no iba a ver. Vino entonces una etapa de desánimo, de impotencia, tristeza, en la cual mis padres lloraron, rezaron, agotaron la ciencia médica e hicieron todo lo posible para que yo tuviera el sentido de la vista. Por alguna razón esto no fue posible. La única salida que mis padres tenían era prepararse más, ser fuertes y educarme junto con mis hermanos como a cualquier niño. Al principio no fue fácil, pero con el paso de los años mi familia y yo aprendimos que en la vida no hay obstáculos, hay retos. La vida no nos manda algo que no podamos soportar. La ceguera entonces se convirtió en una prueba para mi familia y en un reto para mí.

En Latinoamérica, hay muchas dudas aún en torno a la discapacidad. En mi charla, pretendo aclarar dichas dudas y no sólo con teoría, sino con hechos y vivencias personales.

En todas mis charlas utilizo la música como medio para comunicarme con el público, ya que la música es el lenguaje universal más sublime, y es a través del cual yo he podido ver muchas cosas que sin duda, no son perceptibles a los ojos. Esta dinámica hace la charla más atractiva e interactiva. Se trata de que el público, también dé sus puntos de vista, opiniones y comparta lo que está sintiendo y aprendiendo en ese momento.

Hoy en día, los jóvenes no tienen un camino definido. Les cuesta trabajo encontrar su talento o vocación. Yo tengo el concepto de que la educación realmente importante empieza en casa. Si no hubiera sido por mis padres y hermanos, que pusieron todo su empeño para que yo me desarrollara como cualquier persona, no habría logrado cumplir mis metas como lo he hecho. Mucha gente me pregunta cuál ha sido el secreto y siempre llego a la misma conclusión: una buena educación, voluntad de hacer las cosas y querer querer.

Vivimos en un mundo que nos tiene distraídos: El facebook, la televisión, los periódicos, las revistas de modelos, la ropa de marca, los coches… Todo lo que hoy en día vemos es banal, superficial y por ende, nos deja un gran vacío espiritual.

Una persona ciega vive sin todas esas distracciones. Vivimos constantemente viendo pero desde dentro, pensando, escuchando y sintiendo. No está la vista, pero tenemos otros cuatro sentidos doblemente desarrollados, que nos permiten ver el mundo desde otra perspectiva.

Pretendo hacer ver a los jóvenes que todas estas distracciones no nos hacen mejores personas, que la vista no lo es todo y que todos, en algún momento, podemos llegar a ser “Discapacitados”. ¿De qué sirve poder ver y no querer observar, o poder oír y no querer escuchar?

Mientras sigamos ofuscados por estas cosas superficiales, tendremos una vida llena de obstáculos, porque un obstáculo es la incapacidad que el ser humano tiene de vencer sus propios retos.

Por el contrario, si miramos en nuestro interior y aprendemos a sentir más de lo que vemos, a perseguir nuestros sueños, entonces, viviremos una vida sin barreras.